Una conferencia de negocios no necesita automáticamente una barra de licores completa. El plan de bebidas debe apoyar el networking y las comidas sin convertirse en el foco del programa. Comience con la agenda, el lugar y el transporte antes de seleccionar las botellas.
Adapte las bebidas al horario
Las sesiones diurnas suelen requerir café, té, agua y refrigerios sin alcohol. El alcohol puede ser adecuado para una recepción nocturna opcional, siempre que las políticas de la empresa y del lugar lo permitan.
Utilice un menú de adultos compacto
Uno o dos cócteles, vino, cerveza y una opción completamente sin alcohol pueden ser suficientes. Una gran selección de licores ralentiza el servicio y aumenta el inventario sobrante.
Elija categorías versátiles
Cuando se planean cócteles, el vodka, el tequila, el ron o el whisky pueden cubrir recetas conocidas. Compre solo después de que las recetas hayan sido probadas y el barman confirme las cantidades.
Priorice la hidratación y la comida
Coloque agua por todo el lugar y mantenga la comida disponible durante el servicio de alcohol. No confíe en la barra como la única estación de refrescos.
Haga que la participación sea opcional
Los asistentes a la conferencia pueden estar conduciendo, viajando, trabajando o simplemente eligiendo no beber. Presente las bebidas sin alcohol con la misma visibilidad y evite las actividades de networking que dependan del alcohol.
Confirme el servicio con licencia
Siga los requisitos del lugar, use medidas exactas y comunique la hora final del servicio. Asegure el stock de reserva y nunca permita el autoservicio abierto.
Una vez aprobado el plan de servicio, compare licores y vinos. El programa de bebidas para conferencias más exitoso es claro, inclusivo y operativamente simple.