Cocinar con vino

Si eres como yo, siempre tienes un par de botellas de vino (tanto tinto como blanco) guardadas en la despensa o en el botellero. Por suerte, el vino se puede disfrutar de diversas maneras: como bebida que complementa una comida o como un ingrediente sabroso en su preparación. El vino se puede añadir a casi cualquier plato como sustituto de grasa o para realzar el sabor. Antes de añadir cualquier vino a tu comida, hay un par de secretos para elegir el sabor y la cantidad adecuados según lo que vayas a cocinar.

Usos del vino:

  • Sustituto de grasa : Si buscas aligerar una comida y añadirle mucho sabor, el vino es la solución ideal. No necesitas añadir un montón de aceite o mantequilla. Sustitúyelo por vino. Saltea las verduras con un poco de aceite y vino o reduce la cantidad de grasa en tus adobos y añade la cantidad correspondiente de vino.
  • Repostería : ¿Sabías que también puedes usar vino para hornear? Este ingrediente versátil se puede usar para ciertos tipos de pasteles en lugar de aceite para obtener un postre más ligero y con un sabor distintivo.
  • Sabor añadido : La razón más obvia por la que a la gente le gusta cocinar con vino es por su sabor. Añada vino al pescado, la carne o las aves para humedecer las proteínas y realzar sus deliciosos sabores.

Cómo elegir el vino adecuado:

Cuando una receta indica "vino blanco seco", ¿qué significa exactamente? De igual manera, si no sigues la receta, ¿cómo sabes si usar tinto o blanco? Elegir el vino adecuado para tu receta es crucial para crear un plato delicioso. Aquí tienes varios aspectos a considerar:

  • Acidez de su plato : El vino es ácido por naturaleza, así que asegúrese de mantener un equilibrio en su plato. Si la receta contiene otros componentes ácidos, como limón o vinagre, use menos para que el vino tenga espacio. Por otro lado, si su receta contiene componentes azucarados, téngalo en cuenta al elegir el tipo de vino.
  • Rojo vs. Blanco : Elige el color según el plato que hayas elegido. Una regla general es la siguiente:
  • oPlatos atrevidos o picantes: opte por un Riesling que tenga sabores frutales que contrarresten el picante.
  • Para platos salados en general, elija un vino seco como Chardonnay para la opción blanca o Pinot Noir para la opción tinta.
  • oCarne roja: Elija un vino contundente como el Zinfandel .
  • oPescado: Elija un vino blanco ligero y seco como el Sauvignon Blanc .

Recuerda, ¡cocina con el vino que te gusta! No hace falta que uses tu botella más cara en la comida... guárdala para beberla a sorbos, pero evita por completo los vinos de cocina. Al no contener alcohol, contienen otros aditivos que pueden afectar el sabor y la calidad de la comida. Por último, ¡diviértete! Experimenta con diferentes tipos de vino y descubre cuál funciona mejor con diferentes comidas.

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