El vino en un almuerzo de negocios debe complementar la comida y la conversación. Las opciones más útiles son versátiles, de estilo moderado y fáciles de describir. Una larga lista de botellas caras puede hacer que el servicio parezca menos seguro en lugar de más impresionante.
Comience con el menú y el horario
El almuerzo suele favorecer los estilos más frescos y ligeros. El vino blanco seco, el rosado seco, el vino tinto más ligero y el vino espumoso pueden funcionar bien, pero la salsa y el condimento importan más que una simple regla de blanco con pescado. Solicite el menú final antes de ordenar.
Elija estilos flexibles
- Sauvignon Blanc o Chardonnay fresco: ensaladas, mariscos y platos a base de hierbas
- Chardonnay sin barrica o con crianza moderada: aves, verduras cremosas y pescados más ricos
- Pinot Noir o mezclas tintas más ligeras: champiñones, aves asadas y platos de carne moderados
- Vino espumoso seco: llegadas, aperitivos y un brindis breve
Explore la colección de vinos, Chardonnay y vino espumoso para ver las opciones actuales.
Planifique para los invitados que no beben
No pida a los asistentes que justifiquen el rechazo del alcohol. Se debe ofrecer agua, agua con gas, té y una opción sin alcohol bien pensada con la misma facilidad que el vino. Sirva con moderación y permita que los invitados controlen si se les rellena la copa.
Los detalles del servicio importan
- Confirme la temperatura y la cristalería.
- Abra solo lo que sea necesario inicialmente.
- Tenga una botella de respaldo aprobada.
- Mantenga las etiquetas visibles al servir.
- Evite un lenguaje que presione a los invitados a participar en un brindis.
En caso de duda
Ofrezca un blanco y un tinto en pequeñas porciones en lugar de intentar predecir todas las preferencias. Una elección concisa, servida correctamente, es más profesional que una mesa abarrotada.
Para obtener orientación sobre cómo ser un anfitrión inclusivo, consulte las recomendaciones de NIAAA para anfitriones.